sábado, 4 de febrero de 2017

EL APARATO CIRCULATORIO

La circulación de sangre

Como ya sabes, el aparato circulatorio se encarga de distribuir la sangre por todo el organismo. Para ello cuenta con un sistema de conductos, los vasos sanguíneos, y una bomba impulsora, el corazón.

Probablemente reconocerás muchas enfermedades que tienen relación con el aparato circulatorio. ¿Cuántas personas conoces con problemas de tensión arterial? Habrás oído muchas veces la expresión "enfermo del corazón", en personas de edad avanzada con insuficiencia cardíaca ¿Conoces exactamente qué significa "un ataque al corazón"?

El corazón

La bomba impulsora de la sangre a través de los conductos, es en realidad un músculo que se contrae y se relaja rítmicamente.

El corazón, éste órgano muscular hueco, se localiza en la cavidad torácica, entre ambos pulmones, desplazando ligeramente el pulmón izquierdo.

Tiene forma de pirámide invertida, con el vértice o punta del corazón, en dirección caudal y ventral, y con la base en dirección craneal y dorsal.

La pared del corazón está constituida por 3 capas (de fuera a dentro):
  • Pericardio.
  • Miocardio.
  • Endocardio.


  • El pericardio es una doble capa de saco fibroso que rodea al corazón. La capa que está adherida al músculo cardíaco se llama pericardio visceral y la más externa pericardio parietal.
  • El miocardio es la capa media y está formada por músculo estriado cardíaco, que es un músculo entre el estriado y el liso. Dado que la fuerza muscular que debe generarse para desplazar la sangre es distinta dependiendo de la cavidad, el grosor del músculo es variable, siendo mayor en los ventrículos y menor en las aurículas, y a su vez mayor en el ventrículo izquierdo que en el derecho.
  • El endocardio es una capa de epitelio que recubre el interior del corazón y que se continúa con el endotelio de los vasos.

LAS CAVIDADES CARDÍACAS Y SUS VÁLVULAS

El corazón está dividido en 2 partes, derecha e izquierda, por un tabique. Esta división hace que podamos hablar incluso de corazón derecho y de corazón izquierdo.

Aunque obviamente no existen 2 corazones, la función de ambas partes es distinta y también a menudo los trastornos pueden afectar a una parte u otra. Por ello no deben sorprenderte expresiones como por ejemplo: "un problema cardíaco izquierdo acabará afectando también al corazón derecho".

Las 2 partes del corazón se subdividen a su vez en dos cavidades, una superior, la aurícula, y otra inferior, el ventrículo.

Por lo tanto, el corazón tiene 4 cavidades:
  • una aurícula derecha (AD), 
  • un ventrículo derecho (VD), 
  • una aurícula izquierda (AI), 
  • y un ventrículo izquierdo (VI).

Entre las aurículas y sus respectivos ventrículos hay una abertura que se denomina orificio auriculoventricular. Los orificios auriculoventriculares disponen de unas válvulas cardiacas que permiten el paso de la sangre desde las aurículas a los ventrículos, pero impiden su retroceso.

Estas válvulas reciben el nombre de válvulas auriculoventriculares:

  • La válvula auriculoventricular derecha tiene 3 lengüetas y por ello se llama válvula tricúspide.
  • La izquierda sólo posee 2 válvulas y se llama válvula bicúspide o válvula mitral.

En el origen de los dos grandes vasos sanguíneos que salen del corazón se encuentran otras válvulas, conocidas como válvulas semilunares o sigmoideas:

  • La válvula sigmoidea pulmonar, a la salida del ventrículo derecho.
  • La válvula sigmoidea aórtica, a la salida del ventrículo izquierdo.

Va a ser necesario, para impulsar la sangre, que ésta entre y salga del corazón a través de una serie de conductos, los grandes vasos.

Su entrada y salida se localiza en la base del corazón que es la parte craneal del órgano. En la figura puedes comprobar que todos los conductos, los que entran y los que salen, lo hacen por arriba.




Los grandes vasos que comunican con el corazón son:

  • las venas cavas, superior e inferior.
  • la aorta.
  • la arteria pulmonar.
  • las venas pulmonares.

A la aurícula derecha llegan dos grandes vasos, la vena cava superior y la vena cava inferior. La vena cava superior recoge la sangre de la parte del cuerpo que está por encima del corazón, mientras que la vena cava inferior recoge la sangre de la parte inferior del cuerpo.

El tronco de la arteria pulmonar sale del ventrículo derecho y en su salida se divide en areterias pulmonares derecha e izquierda, que van cada una a un pulmón.

Las venas pulmonares llegan a la aurícula izquierda y son 4, dos de cada pulmon.

Del ventrículo izquierdo nace la arteria aorta, que se dirige hacia arriba describiendo una U (cayado de la aorta) y después se dirige hacia abajo.

Al inicio de las arterias aorticas y pulmonar encontramos unas válvulas que evitan el reflujo de la sangre (son como nidos de golondrina) y que se llaman respectivamente válvulas aortica y pulmonar.


Anatomía del aparato circulatorio

Los vasos sanguíneos

Los vasos sanguíneos son “tubos” de diferentes diámetros, que transportan la sangre desde el corazón a los tejidos, la distribuyen por éstos y, finalmente, se la llevan de vuelta al corazón para volver a empezar.

Están formados: Arterias => Arteriolas => Capilares => Vénulas => Venas


Las arterias

Las arterias grandes son la aorta y la pulmonar: por ellas pasa toda la sangre que expulsa el órgano.

A medida que estas primeras arterias se van separando en diferentes ramas, el grosor de las arterias va disminuyendo.

Las arterias están formadas por 3 capas diferentes:

  • La intima es un endotelio plano semejante al endocardio que evita la coagulación de la sangre.
  • La media es más gruesa y está formada por musculatura lisa principalmente.
  • La adventicia contiene muchas fibras elásticas y de colágeno.


Las arteriolas

Son arterias de calibre medio que provienen de las ramificaciones de las arterias grandes.

Regulan la presión dentro de la arteria porque cuando se contraen todas a la vez la aumentan, y al relajarse la disminuyen.

Actúan como llaves de paso porque cuando las que irrigan una área se relajan dejan que pase más sangre hacia allí.


Los capilares

Son conductos que vienen de las ramificaciones de las sucesivas ramificaciones de las arteriolas.

Son muy finos y tienen una centésima de milímetro de grosor.

Están formados por una capa de endotelio plano, que las moléculas circulantes pueden atravesar con facilidad.


Las vénulas y las venas

Los capilares se van reuniendo y engrosando progresivamente, para acabar formando vénulas.

Éstas hacen lo mismo para acabar formando las venas, cada vez de un calibre mayor, hasta llegar al corazón.

Las venas tienen unas válvulas en su interior para empujar la sangre y evitar que esta refluya.

La pared de las venas también está formada por 3 capas:

  • endotelio, 
  • capa media 
  • y adventicia. 
El calibre de las arterias es menor que el de las venas pero la pared de las arterias es mayor porque resisten mayor presiones.


La sangre

Vamos a conocer ahora un poco ese líquido rojo y viscoso que circula por el aparato cardiovascular.

¿Sabías que una persona adulta tiene entre 4 y 5 litros de sangre?

Está compuesta por diferentes tipos de células que se encuentran suspendidas en el plasma, un líquido transparente constituido básicamente por agua y diversas sustancias disueltas como por ejemplo proteínas, minerales, hormonas y otras. Si al plasma le extremos la fibrina y otras proteínas de coagulación, queda el suero. Las funciones de la sangre son numerosas. Por un lado transporta el oxígeno y las sustancias nutritivas a todas las regiones del organismo, así como los productos de desecho de los tejidos. Pero además, interviene también en la defensa contra las infecciones y en el control de las hemorragias.

Cada una de estas funciones se lleva a cabo por las células sanguíneas. Existen 3 tipos diferentes:

  • Glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos: Son las células más abundantes de la sangre, 99 % del total y son los que le dan el color rojo característico, ya que contienen hemoglobina, un pigmento rico en hierro y responsable de transportar el oxígeno. La proporción del volumen de sangre ocupada por los hematíes se llama hematocrito. Los hematíes se fabrican en la médula ósea roja del interior de las epífisis óseas.
  • Glóbulos blancos o leucocitos: Son 5 tipos distintos de células que tienen como función común la defensa del organismo frente a agresiones externas, como por ejemplo las infecciones. Por ello forman parte del sistema inmunitario. En cada milímetro cúbico tenemos entre 6000 y 10000 leucocitos. Se forman en el timo, el bazo, los ganglios linfáticos, y en los folículos linfoides.
  • Plaquetas o trombocitos: Son fragmentos de células que, junto a unas proteínas plasmáticas llamadas factores de la coagulación, participan en la interrupción de las hemorragias. Taponan la lesión del vaso sanguíneo y evitan que la sangre salga del vaso.


HEMOSTASIA

Es el conjunto de mecanismos que detienen las hemorragias y evitan la pérdida de sangre. Se consigue por la asociación de varios factores:

  • Espasmo reflejo del vaso lesionado.
  • Formación del tapón plaquetario.
  • Coagulación sanguínea.
  • Estabilización de las redes de fibrina.
  • Fibrinolisis.

IMPORTANTE:
El mecanismo que se desencadena para interrumpir una hemorragia se inicia con la formación de un tapón de plaquetas en la zona lesionada para evitar temporalmente la salida de sangre. Posteriormente la sangre solidifica en la zona gracias a la acción de los factores de la coagulación, formando un coágulo capaz de parar la hemorragia definitivamente. Cualquier alteración en alguno de estos elementos originará un trastorno de la coagulación sanguínea y la consiguiente dificultad para controlar una hemorragia, como ocurre por ejemplo en la hemofilia. Las alteraciones sanguíneas más habituales corresponden a la falta de alguno o más de uno de sus componentes, o bien a un crecimiento desproporcionado de uno de estos elementos.


LOS GRUPOS SANGUÍNEOS

Los componentes de la sangre son similares en todas las personas. Todos tenemos las mismas células sanguíneas, y en proporciones similares si no hay patología. En cambio hay algunas características que hacen diferente la sangre de unas y otras personas.

Seguro que conoces la compatibilidad sanguínea necesaria para utilizar un tipo de sangre al realizar una transfusión.

Hay distintos grupos sanguíneos, algunos de los cuales son compatibles entre si y otros no; de manera que la transfusión a una persona debe realizarse con sangre de un grupo sanguíneo compatible con el suyo.

Las diferencias se deben a la presencia de diversos antígenos en la superficie de las células sanguíneas. Los principales están situados en la superficie de los glóbulos rojos y constituyen el sistema ABO y el sistema Rhesus o Rh; y según ellos se determina el grupo sanguíneo de cada persona.

El sistema ABO depende de la presencia de dos antígenos, denominados A y B o la falta de ellos O. Según este sistema pueden establecerse cuatro grupos distintos:

  1. Grupo A
  2. Grupo B
  3. Grupo AB
  4. Grupo O


Por otro lado, el sistema Rh está constituido fundamentalmente por un antígeno, llamado D.

La presencia o ausencia de este antígeno distingue dos tipos:

  1. Rh-positivo, si tiene en la superficie de sus glóbulos rojos antígeno D.
  2. Rh-negativo, si no tiene antígeno D.

Reconocerás el tipo de grupo sanguíneo de cada persona por la combinación de ambos sistemas.

Tabla de compatibilidad entre grupos sanguíneos:

Grupo
Pueden dar
Pueden recibir
A+
A+ / AB+
O+ / O- / A+ / A-
A-
A+ / A- / AB+ / AB-
A- / O-
B+
B+ / AB+
B+ / B- / O+ / O-
B-
B+ / B- / AB+ / AB-
B- / O-
AB+
AB+
Receptor Universal
AB-
AB+ / AB-
A- / B- /AB- / O-
O+
A+ / B+ / AB+ / O+
O+
O-
Donante Universal
O-

RECUERDA
El grupo AB+ se conoce como receptor universal, ya que puede recibir sangre de cualquier grupo sanguíneo. El grupo O- es el donante universal, ya que puede donar a cualquier grupo sanguíneo, aunque únicamente pueda recibir de su mismo grupo.


EL CICLO CARDÍACO

El ciclo cardíaco comprende la secuencia de fenómenos mecánicos, eléctricos y acústicos que se producen en el corazón durante un latido, es decir, desde el inicio de una contracción hasta el inicio de la siguiente. Como bien sabes, para explicar la función del corazón siempre se han descrito dos tipos de movimientos, la sístole o contracción y la diástole o relajación.


Los componentes del ciclo cardíaco:

  • La aurícula derecha recibe la sangre de las venas cavas superior e inferior, se contrae (sístole auricular) y la empuja hacia ventrículo derecho, a través de la válvula tricúspide. Ahora la aurícula se relaja (diástole auricular), mientras contrae el ventrículo derecho (sístole ventricular); este impulsa la sangre hacia el tronco de la arteria pulmonar, ya que esta no puede volver hacia atrás porque se lo impide la válvula tricúspide. Una vez vaciado el ventrículo, comienza la diástole ventricular. La sangre ahora tampoco puede volver hacia atrás porque se lo impide la válvula pulmonar.
  • En el lado izquierdo pasa lo mismo: la aurícula izquierda recibe la sangre de las cuatro venas pulmonares y lo empuja al ventrículo izquierdo. Cuando este se contrae, la sangre sale por la arteria aorta.


La circulación de la sangre


La circulación general o mayor

El corazón izquierdo empuja la sangre oxigenada a través de la aorta para ser distribuida por todo el organismo. Llega de los pulmones a través de las cuatro venas pulmonares a la aurícula izquierda y tras pasar al ventrículo izquierdo sale a resto del cuerpo.

La circulación pulmonar o menor

La sangre cargada de dióxido de carbono llega a la aurícula derecha a través de las venas cavas superior e inferior, pasa al ventrículo y sale por la arteria pulmonar para dirigirse a los pulmones.


La irrigación del corazón

La arteria coronaria derecha irriga:

  • La aurícula derecha y la mayor parte del ventrículo derecho. 
  • La parte posterior del tabique interventricular.
  • La parte posterior ventrículo izquierdo.

La arteria coronaria izquierda irriga:

  • La aurícula izquierda y la mayor parte del ventrículo izquierdo. 
  • Parte de la cara anterior del ventrículo derecho.
  • La mayor parte del tabique interventricular.
La sangre que ha irrigado al corazón vuelve a la circulación general a través de una gran vena de la cara dorsal del órgano, llamada seno coronario.

La inervación cardíaca

El corazón dispone de un sistema de conducción de los impulsos nerviosos.
Este consta de:

  • El nódulo sinusal.
  • Varias fibras internodales.
  • Un nódulo auriculoventricular.
  • El haz de His y la red de Purkinje.
Emite impulsos unas setenta y cinco veces por minuto y los difunde por todo el miocardio, para que cada célula los reciba en el momento oportuno.

El sistema de conducción de impulsos del corazón no está formado por neuronas, si no por células musculares modificadas.
  • El nodo sinusal: Se encuentra en la aurícula derecha y genera impulsos a un ritmo de 75 por minuto.
  • La fibras internodales: trasportan el impulso a través de la aurícula.
  • El nódulo auriculoventricular: Está en el punto de confluencia de las 4 cámaras y retrasa la conducción a los ventrículos con lo que permite la contracción de las aurículas.
  • Haz de Hiss y red de Purkinje: Trasmiten la onda excitadora por los ventrículos.

El sistema nervioso autónomo también rige el ritmo cardíaco en función de las necesidades.



Fisiología del aparato cardiovascular

Los efectos de la circulación de la sangre

El pulso arterial

El pulso arterial es la dilatación de las arterias, fruto de la oleada violenta de sangre con cada sístole cardíaca.
Puede palparse en las arterias próximas a la superficie corporal. 

Criterios de medición del pulso:
  • La frecuencia: Viene determinada por el número de pulsaciones que se producen cada minuto. Una frecuencia normal en reposo está entre 60 y 100 por minuto. Como es lógico estas pulsaciones son reflejo de los latidos cardíacos. Una frecuencia por encima de los límites se llama taquicardia y si es por debajo bradicardia.
  • El ritmo: La periodicidad de los latidos también se puede palpar en el pulso.
  • La amplitud: Es la diferencia entre el pico del pulso y su valle. Se hace más amplio en situaciones como el embarazo, la fiebre o determinadas enfermedades cardíacas.



La presión sanguínea

La presión sanguínea es la presión que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos.

La presión existe tanto en las arterias como en las venas:

  • Presión o tensión arterial
  • Presión venosa.

Se mide en milímetros de mercurio y determina la presión sanguínea durante la sístole y la diástole.

Coloquialmente las dos cifras de tensión que se dan se pueden decir en decenas y no en centenas, así un resultado de 130/80 seria 13/8.

La presión sanguínea varía con la edad y viene determinada por muchos factores, pero en general una presión sistólica de más de 140 y una diastólica de más de 90 se considera patológicas.

La medición de la presión arterial se realiza con un aparato llamado esfingomanómetro y con la ayuda de un fonendoscopio. También hay aparatos electrónicos que realizan esta función.


El retorno venoso

El retorno venoso se refiere al regreso de la sangre por las venas, desde los capilares hasta el corazón.

El retorno depende de:

  • El efecto de la gravedad.
  • La acción de los músculos de las piernas durante la deambulación.
  • Las válvulas en el interior de las venas.


PATOLOGIA DEL APARATO CIRCULATORIO

CARDIOPATIA ISQUÉMICA

Una cardiopatía isquémica es una enfermedad del corazón por falta de sangre. También llamada enfermedad coronaria, engloba aquellos trastornos del corazón originados por la falta del aporte de oxígeno adecuado a las necesidades del músculo cardíaco.

El aporte de sangre al corazón, para su alimentación, se realiza a través de las arterias coronarias, una derecha y otra izquierda, que nacen al inicio de la aorta y forman un árbol ramificado alrededor del órgano.

La enfermedad coronaria se debe generalmente a la disminución del calibre de las arterias coronarias a causa de la existencia de depósitos de colesterol en las paredes, placas de ateroma. De hecho en 4 de cada 5 casos, la causa de la insuficiencia coronaria es la aterosclerosis.


La aterosclerosis 

Es un trastorno que consiste en la acumulación de placas de ateroma, una sustancia lipídica que contiene colesterol. Estas placas se depositan en la capa íntima de las arterias y progresivamente las van obstruyendo.

Las placas empiezan a formarse en las primeras décadas de la vida, aunque no den signos hasta unos años después, cuando la obstrucción abarque un porcentaje suficiente del calibre arterial.


Factores de riesgo de la cardiopatía isquémica

  • Factores no modificables: edad con aumento de incidencia entre los 50 y 65 años. Sexo: Dándose más en hombres entre los 35 y 64 por la influencia de la testosterona aunque se igualan hombres y mujeres a partir de 64 años por la menopausia.
  • Factores modificables: tabaquismo, hipertensión arterial, drogas colesterol, triglicéridos…
  • Otros factores: diabetes mal controlada, obesidad, trastornos genéticos, tensión, tristeza, sedentarismo, frustración


La angina de pecho

La angina de pecho o angor es el efecto de la insuficiente irrigación sanguínea al corazón que sólo dura entre 2 y 5 minutos.

Los desencadenantes de la angina suelen ser situaciones de esfuerzo, las más típicas son las relacionadas con el esfuerzo físico. El paciente nota un dolor opresivo retroesternal que puede irradiarse a brazo izquierdo o mandíbula.

La angina de pecho desaparece con el reposo o con la administración de nitritos, que son vasodilatadores coronarios.


El infarto de miocardio

El infarto de miocardio es la necrosis de parte del músculo cardíaco por falta de irrigación sanguínea.

Es la forma de presentación en el 42 % de los casos y la causa de muerte más frecuente en los países ricos, ya que mata a 1 de cada 3personas.

Diferencias entre la angina de pecho y el infarto:

  • El infarto puede darse sin un esfuerzo previo.
  • El infarto es más intenso, puede no ceder con el reposo ni con nitritos. Las consecuencias clínicas del infarto dependen de:
  1. La cantidad de músculo cardíaco afectado.
  2. La porción concreta afectada.
  3. El tiempo que tarde el personal sanitario en disolver el trombo coronario.

La ANGIOPLASTIA es una técnica intervencionista que recanaliza la arteria coronaria, para minimizar el daño cardíaco. Puede ser primaria si se realiza de forma urgente y antes de una hora o secundaria si se realiza de forma programada.


La muerte súbita


  • La muerte súbita consiste en el paro cardíaco instantáneo, en una persona de quien no se conocían signos de enfermedad.
  • La persona pierde la conciencia y no se le encuentran pulso ni latidos cardíacos.
  • Es la forma de presentación de la cardiopatía isquémica en el 13 % de los casos.


La hipertensión arterial

La hipertensión arterial se define como una presión arterial superior a 140/90 mm Hg, aunque también se habla de hipertensión sistólica y de hipertensión diastólica, según cuál de estas cifras esté alterada.

Su causa viene dada por la suma de una predisposición heredada y los factores ambientales.

La hipertensión arterial, no es una enfermedad en sí misma, es un factor de riesgo de enfermedades graves:

  • Retinopatía hipertensiva. 
  • Accidente vascular cerebral. 
  • Demencia senil.
  • Nefropatía con insuficiencia renal.
  • Cardiopatía isquémica.
  • Enfermedad vascular periférica, 
  • etc.

El tratamiento de la hipertensión se basa principalmente en reducir el peso, disminuir la ingesta de sal y medicación.


Las varices

Las varices son una enfermedad de las venas superficiales, que están más dilatadas y sinuosas de lo normal.

Se producen cuando por algún motivo se dificulta el retorno venoso y la sangre queda «remansada».

Las varices de las extremidades inferiores causan dolor, hiperestesia y pesadez o sensación de calor en las piernas.

Las varices son incurables, pero se pueden aliviar sus molestias con varias actividades que facilitan el retorno venoso. El tratamiento es en realidad paliativo y consiste en la extirpación quirúrgica o flebectomía, la esclerosis química o la fotocoagulación con láser (Nd-Yag) o IPL.


Trombosis

Una trombosis es la aparición de un coágulo en una vena.

El coágulo o trombo hace que la vena se inflame, en una complicación grave denominada tromboflebitis. Un trombo puede desprenderse formando un émbolo y encajarse en un vaso pequeño de los pulmones con la afectación del pulmón hasta el punto de provocar una muerte por insuficiencia respiratoria.

Los factores de riesgo son: 

  • Las varices.
  • La insuficiencia cardíaca.
  • Un accidente vascular cerebral.
  • Pasar muchas horas sentado sin mover apenas las piernas


Las anemias

La anemia es un síndrome en el que está reducida la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre.

Existen centenares de tipos de anemias. Se pueden agrupar según los criterios de:

  • Falta de hematíes.
  • Que el hematíe contenga poca hemoglobina.
  • Que el hematíe no sea capaz de transportar oxígeno. 
Los signos y síntomas más frecuentes pueden ser:

  • Disnea de pequeños esfuerzos, con taquicardia, cefalea, astenia, palidez de piel y mucosas, caída del cabello…

Las causas más comunes de anemia son:

  • La anemia ferropénica: En el 90% de los casos es debida a sangrado crónico en el que se pierden hematíes con hierro. Como es lógico, además de tratar la carencia de hierro hay que tratar la causa de ese sangrado.
  • La anemia de la enfermedad crónica: Viene como resultado de dos o tres semanas con una afección como insuficiencia renal, afectación hepática etc.
  • La talasemia: Es hereditaria y afecta a la formación correcta de la hemoglobina y tiene como resultado la menor capacidad para trasportar oxígeno.
  • Las anemias secundarias a ciertas enfermedades: Alcoholismo, hepatopatía, déficit de vitamina B12 o ácido fólico.
  • Cáncer que afecte la médula ósea y por tanto a la hematopoyesis.



viernes, 3 de febrero de 2017

Traumatismos: esguinces, fracturas, etc.

Un Traumatismo es cualquier agresión que sufre el organismo a consecuencia de la acción de agentes físicos o mecánicos. Los "articulares” afectan a las articulaciones (esguinces, luxaciones,...) y los "óseos" afectan a hueso, (son las fracturas y pueden ser, completas, incompletas, fisuras, múltiples, abiertas, cenadas, conminuta...).
Pueden ser: 
  • Cerradas (la piel de la zona esté intacta), 
  • Abiertas (rotura de la piel cerca de fractura), 
  • Alineadas (los fragmentos óseos no se han movido).
  • Desplazadas (los fragmentos óseos se desvían por las tensiones musculares).

¿Que debemos hacer?
Esguince 

Separación "momentánea" de las zonas articulares, que distensiona los ligamentos. Origina: dolor intenso, inflamación de la zona, impotencia funcional...
  • Inmovilizar la articulación afectada con vendaje compresivo.
  • Elevar el miembro afectado, reposo y aplicar frío local.
  • Valoración de la lesión por personal facultativo.


Luxación

Separación "permanente" de Ias superficies articulares. 
Origina: dolor muy agudo, deformidad, impotencia funcional manifiesta...
  • Inmovilizar la articulación afectada tal y como se encuentre, NO reducir la luxación y traslado a centro sanitario para su reducción y tratamiento por personal facultativo.


Fractura
La Fractura es la "pérdida de continuidad" en el hueso. 
Origina: dolor que crece con el movimiento, deformidad, acortamiento, inflamación, amoratamiento, impotencia funcional..
  • NO movilizar al accidentado si no es necesario (como riesgo de incendio).
  • Retirar anillos, pulseras y relojes si afecta a la extremidad.
  • Explorar movilidad, sensibilidad y pulso distales.
  • Inmovilizar la zona de la fractura (sin reducirla), incluyendo las articulaciones adyacentes, con férulas rígidas. Evitar movimientos bruscos de esa zona, en caso necesario mover en bloque y bajo tracción.
  • Traslado a centro sanitario para su tratamiento definitivo, con las extremidades elevadas (si han sido afectadas), una vez inmovilizadas.
  • En caso de fracturas abiertas, cubrir la herida con ápositos estériles, cortar la hemorragia y posteriormente inmovilizar.

PRINCIPALES INMOVILIZACIONES
Para las EXTREMIDADES SUPERIORES
  • En cabestrillo, con pañuelos triangulares o la ropa de la propia víctima.
  • Con soportes rígidos o con ambos sistemas.

INMOVILIZAR CON CABESTRILLO (ej. con pañuelo)
Sirve para sujetar la mano y el antebrazo en posición elevada, ayuda a controlar el sangrado, minimiza la inflamación en quemaduras y sujeta el pecho en las fracturas de costillas.
Pasos:
  • Apoyar el brazo lesionado con la mano alzada sobre el pecho y los dedos en el hombro opuesto.
  • Apoyar el pañuelo en su cuerpo, con un extremo sobre el hombro sano. Sujetarla punta por encima del codo.
  • Remeter la base del pañuelo por debajo de mano, antebrazo y codo.
  • Elevar diagonalmente el extremo inferior del pañuelo y cruzar la espalda hasta unirlo con el otro extremo en el hombro.
  • Atar los extremos en nudo cruzado en el hueco por encima de la clavícula y remeter los extremos bajo el nudo.
  • Girar la punta hasta que el pañuelo se ajuste bien alrededor del codo y remeterla justo por encima del codo para asegurarla. Si tiene un imperdible, pliegue la tela sobre el codo y fije la punta por la esquina.
  • Comprobar periódicamente la circulación en el pulgar y si es necesario, soltar y volver a colocar el cabestrillo.

Recuerda, ¡¡Para Inmovilizar un brazo lesionado se puede realizar un cabestrillo con 1m2 de tela resistente, con un elemento de la ropa de la víctima aunque también se pueden encontrar ya preparados!!.
Para la TIBIA y PERONÉ
  • Férulas rígidas a ambos lados y acolchamiento de los laterales.
  • Con la otra pierna y acolchamiento intermedio.

Férulas rígidas
Para la ROTULA
  • Férula rígida en zona posterior y acolchamiento.

Para el FÉMUR
  • Férulas rígidas a ambos lados y acolchamiento de los laterales. La férula externa debe llegar por encima del cintura para poderla sujetar en la pelvis y en el abdomen.

Para la COLUMNA VERTEBRAL
Son lesiones traumáticas que afectan a uno o varios huesos o articulaciones de la columna vertebral implicando a la médula espinal.
¿Qué síntomas hay?
  • De la fractura: dolor de nuca, hombros,...
  • De la lesión medular: imposibilidad de mover uno o varios miembros, falta (parcial o total) de sensibilidad en uno o varios miembros, hormigueos o picores en los dedos (manos y/o pies), incontinencia de esfínteres (heces, orina), falta de reflejos,...

Actuación
  • No mover al paciente, en caso de ser necesario, mantener en bloque el eje cabeza-cuello-tronco (esta maniobra requiere muchísima experiencia y debe realizarse entre varias personas).
  • Inmovilizar al paciente antes de trasladarlo.
  • Trasladar sobre superficie rígida y plana.
  • Vigilar constantes vitales periódicamente.

Traumatismo de cara

Es muy importante porque puede afectar al sistema nervioso central. 

Origina: alteración de la conciencia, salida de sangre o líquido cefalorraquídeo por los oídos, nariz., hematomas periorbitarios o en apófisis mastoides, cambios en el tamaño y simetría de las pupilas. Vómitos, dolor de cabeza.

Actuación
  • Manipular a la víctima con cuidado manteniendo en bloque el eje cabeza-cuello-tronco.
  • Mantener la vía aérea despejada y control de la columna cervical.
  • Vigilar las constantes vitales con frecuencia.
  • Traslado urgente a centro sanitario, en posición lateral de seguridad. Si la víctima está consciente, se debe hacer entre varias personas.

jueves, 2 de febrero de 2017

Aparato Respiratorio


LA RESPIRACIÓN

Podríamos sobrevivir días sin comer, pero apenas un par de minutos sin respirar.
¿Qué hace que el aire sea tan imprescindible? ¿Para qué necesitamos el oxígeno?

La respiración es el proceso por el que el oxígeno del aire llega a las células, donde se utiliza en las reacciones químicas de producción de energía. Estas reacciones generan dióxido de carbono, que se expulsará también con la respiración.

La respiración tiene 2 fases:

  1. En la primera, la respiración externa, el oxígeno (O2) pasa del aire ambiental a la sangre, en los pulmones, y el dióxido de carbono (C02) de la sangre al aire.
  2. La segunda fase o respiración interna es el proceso por el que el oxígeno llega mediante la sangre a todas las células del organismo donde se usa para obtener energía. Como en estas reacciones de producción de energía se obtiene dióxido de carbono, la respiración interna incluye también el proceso de evacuación del dióxido de carbono hasta los pulmones, asimismo por la sangre.


En la célula, el oxígeno se combina con glucosa o con otras moléculas, en una cadena de reacciones químicas que producen energía. Esta energía es la que nos permite mover los músculos, usar el cerebro, mantener la temperatura y, en definitiva, mantenernos vivos.

Las reacciones químicas de obtención de energía dejan como residuos dióxido de carbono y agua. El agua no supone ningún problema, porque se mezcla con la de nuestro líquido extracelular, pero el dióxido de carbono es un producto tóxico, que hay que eliminar. Las células le eliminan vertiéndolo a la sangre.

Como ves, para respirar necesitamos la acción conjunta de los aparatos respiratorio y circulatorio.

ANATOMÍA DEL APARATO RESPIRATORIO

Desde el exterior al interior dividimos el aparato respiratorio en vías superiores, vías inferiores y pulmones.
Las vías superiores

Las vías superiores están formadas por la nariz y las fosas nasales, la faringe y la laringe.

La nariz y las fosas nasales

La nariz es un apéndice de la cara; su soporte es un esqueleto óseo con unos cartílagos en el extremo.

Las fosas nasales son dos cavidades situadas por detrás de la nariz; están en el centro de la cara, por debajo de la cavidad craneal, por encima del paladar duro y de la cavidad bucal y entre las cavidades orbitarias de los ojos y los huesos maxilares superiores. Las coanas son los orificios posteriores de las fosas nasales, que las comunican con la nasofaringe.

El tabique nasal separa ambas fosas. En cada pared lateral de la fosa están dispuestos tres huesos en forma de teja, los cornetes (superior, medio e inferior), que dan a esa pared una forma muy irregular. El espacio que hay bajo cada cornete se llama meato.

Los huesos de la cara contienen grandes espacios vacíos, llenos de aire, los senos paranasales (frontal, etmoidal, esfenoidal y maxilar). Sus funciones son colaborar en la respiración y aislar las vísceras internas del frío exterior. En el meato medio se encuentran los orificios de desagüe de los senos maxilar y frontal. Finalmente, existe un conducto a cada lado denominado lacrimonasal, que comunica la conjuntiva ocular con las fosas nasales y es la vía por la que se vacían las lágrimas.

Las fosas, al igual que todo el aparato respiratorio, están recubiertas de mucosa, que es un tejido especializado en la producción de moco. El moco es una sustancia que retiene el agua y que permite que la superficie del aparato respiratorio esté siempre húmeda.

Cuando inspiramos, es decir, cuando hacemos que el aire entre a los pulmones, el flujo de aire choca contra las paredes de las fosas nasales y contra la mucosa respiratoria. Así, ésta puede cumplir sus 3 funciones: calentar el aire, humedecerlo y retener sus partículas sólidas más grandes. Estas partículas, el polvo por ejemplo, quedarán, pegadas al moco de la pared. De esta manera, el aire inspirado llegara a los alvéolos en mejores condiciones.

En la espiración por la nariz se cumple el proceso inverso, porque esa, mucosa recupera una buena parte del calor y de la humedad del aire alveolar ayudando a mantener la homeostasis del organismo.
Las fosas nasales tienen 2 funciones más: alojar los receptores de olfato y colaborar en la modulación de la voz, en el habla.

La faringe

La faringe es una gran cavidad situada en la cabeza y en el cuello, por detrás de la nariz, la boca y la laringe y por delante de la columna vertebral. Forma parte al mismo tiempo de las vías respiratoria y digestiva. La dividimos en 3 porciones la nasofaringe, la bucofaringe y la laringofaringe:

  1. La nasofaringe. Está por detrás de las fosas nasales, con las que comunica a través de las coanas. En esta zona se encuentran las dos trompas de Eustaquio, que comunican la nasofaringe con cada oído medio.
  2. La bucofaringe. Está por detrás de la cavidad bucal y podemos verla cuando pedimos al paciente que abra completamente la boca. Su componente más importante son las amígdalas, que forman parte del sistema inmune del organismo.
  3. La laringofaringe. En ella se encuentran la abertura de inicio de la laringe y la epiglotis, una pequeña lengüeta que puede cerrar dicha abertura. En este punto es donde se cruzan las vías respiratorias y digestivas y donde se regula el paso hacia una vía o la otra. Este punto es muy importante a la hora de mantener aislada la vía aérea en caso de inconsciencia.

La deglución se lleva a cabo mediante una contracción muscular que al tiempo que empuja el alimento hacia el esófago hace ascender la laringe; en su ascenso, ésta toca la epiglotis de manera que queda tapada y la comida o la bebida van al esófago y no a la laringe y hacia los pulmones.
Aparte de su papel esencial en la deglución, la faringe interviene en la fonación. Actúa como una cavidad de resonancia, de la misma manera que lo hacen las fosas nasales.

La laringe

La laringe es un tubo de 5 centímetros de largo que comunica la faringe con la tráquea. Está por debajo de la piel de la cara anterior del cuello y por delante de la laringofaringe y del esófago; tiene una prominencia (la nuez del cuello) visible y palpable desde el exterior, y que corresponde al cartílago tiroides y otros. También las cuerdas vocales se sitúan en esta zona, de hecho, no son cuerdas sino repliegues de mucosa. Vibran con el paso del aire, llevando a cabo la primera modulación de sonidos para conseguir el habla. Tensándolas más o menos se pueden lograr sonidos más agudos o más graves, respectivamente.

Por otra parte, las cuerdas vocales pueden reunirse y cerrar completamente el paso del aire, de manera que contrayendo los músculos del tórax y del abdomen con la laringe cerrada se puede aumentar la presión dentro de estas cavidades. Eso permitirá funciones tan comunes como toser, orinar, defecar, vomitar o parir. A este proceso para aumentar la presión toracoabdominal se le denomina maniobra de Valsalva. En resumen, pues, la laringe participa en los procesos de respiración, de deglución, de habla y de compresión toracoabdominal.


Las vías inferiores

La tráquea

Es un tubo de unos 12 centímetros de largo, que desciende por el cuello y penetra en el tórax entre los dos pulmones. Acaba en el punto en el que se divide en los dos bronquios. Anatómicamente es un conducto blando y muy elástico, de manera que puede alargarse con los movimientos inspiratorios y acortarse con los espiratorios. La tráquea está reforzada entre 15 y 20 anillos cartilaginosos en forma de herradura, cuya función es evitar que la tráquea se colapse durante la inspiración. La función principal de la tráquea es actuar como vía de paso del aire entre la laringe y los pulmones.

Los bronquios y los bronquiolos

Los bronquios son los tubos que conducen el aire desde la tráquea hacia los pulmones y después a su interior. Los dos bronquios principales van uno a cada pulmón y cada uno de ellos va dividiéndose progresivamente, formando la figura de las ramas de un árbol en posición invertida.

Los bronquios más pequeños se llaman bronquiolos, los cuales continúan ramificándose en el interior de los pulmones hasta acabar en los sacos alveolares y en los alvéolos.
Los bronquios conducen el aire, al tiempo que continúan los procesos de humidificación, calentamiento y limpieza del aire inspirado.

La tos, el estornudo y el hipo

  • La tos es una espiración brusca y explosiva, que quiere eliminar el agente extraño que está irritando las vías respiratorias. El agente que provoca la tos puede ser un sólido, un líquido o un gas que han entrado en las vías. Otras veces la tos es una expresión somática de la ansiedad de la persona.
  • El estornudo es también una espiración explosiva, que sale en parte por la nariz y que quiere eliminar un irritante en las fosas nasales.
  • El hipo es una contracción súbita y violenta del diafragma, generalmente la causa es desconocida.

Los pulmones

Los pulmones son dos órganos esponjosos y elásticos, en forma de cono partido por la mitad. Están situados en el tórax, uno a cada lado, fijados al corazón por los vasos sanguíneos y a la tráquea por los bronquios. Están rodeados por la caja torácica, una jaula ósea en forma de campana, constituida por las costillas, el esternón y la porción dorsal de la columna vertebral. La parte inferior del tórax está cerrada por el músculo diafragma.

Cada pulmón tiene un vértice, una base, una cara medial y una cara lateral. Está dividido en lóbulos por unas cisuras:

  • El pulmón derecho tiene dos cisuras: la oblicua y la horizontal, que separan tres lóbulos, el superior, el medio y el inferior.
  • El pulmón izquierdo solo tiene una cisura, la oblicua, y por tanto 2 lóbulos, el superior y el inferior.

Entre los pulmones hay un espacio, denominado mediastino, en el que están ubicados el corazón, los grandes vasos, la tráquea y los bronquios. En la cara medial de los pulmones está el hilio pulmonar, que es el punto por el que entran al órgano los bronquios, las arterias, las venas y los nervios.

Cada pulmón está recubierto por una membrana delgada y muy lisa, la pleura visceral. Ésta se repliega sobre sí misma en los bordes pulmonares para formar la pleura parietal, que tapizará la cara interna de la caja torácica, los bordes del mediastino y la cara superior de diafragma.

La pleura en conjunto es como un globo casi deshinchado, que deja en su interior un pequeño espacio, llamado cavidad pleural, con algo de líquido. Este líquido permite que las dos pleuras resbalen muy fácilmente una sobre otra y que también lo hagan el pulmón y los demás órganos de la caja torácica en cada inspiración y cada espiración.

La estructura microscópica de los pulmones

La estructura de un pulmón es similar a la de una esponja, porque su interior está ocupado por pequeñas cavidades irregulares, llenas de aire. Son los sacos alveolares, donde finalizan las vías respiratorias, y los alvéolos.

Vistos al microscopio, los alvéolos son esferas de pared delgada, llenas de aire y rodeadas por una red de capilares, lo que les da un aspecto semejante al que tienen las naranjas dentro de una bolsa de rejilla. La delgadez de su pared permite que los gases del aire y la sangre puedan intercambiarse con facilidad y rapidez.


Los músculos respiratorios

Varios músculos intervienen en la respiración, algunos están en el tórax, otros en el abdomen, otros en la espalda e incluso algunos en el cuello. Los músculos torácicos son los intercostales externos y los intercostales internos y también el pectoral menor. Todos los músculos abdominales pueden participar en la respiración: los rectos anteriores, los oblicuos y los transversos. También participan en ella los músculos serratos anteriores de la espalda y los músculos esternocleidomastoideos y escalenos, del cuello.

El diafragma

Es un músculo circular que cierra la parte caudal de la caja torácica, separándola de la cavidad abdominal. Se inserta en las vértebras lumbares, en los extremos de las costillas y en el extremo inferior del esternón. Cuando está relajado, el diafragma tiene forma de sombrilla de playa y cuando sus fibras se contraen, el músculo se aplana.


FISIOLOGÍA DE LA RESPIRACIÓN

Hemos dicho que las células de nuestro cuerpo consumen oxígeno y fabrican dióxido de carbono y que mediante la respiración el oxígeno ambiental pasa a la sangre, que lo distribuye por los diferentes tejidos y células, al tiempo que recoge el dióxido de carbono generado por estas y lo lleva a los pulmones, que lo expulsan.

Para detallar este complejo proceso lo dividiremos en tres fases:

  1. La ventilación.
  2. La transferencia de gases.
  3. La respiración celular.

Finalmente describiremos cómo todo el proceso está regulado por el sistema nervioso.

La ventilación

La ventilación permite acercar el aire exterior a la sangre para que puedan intercambiar sus gases.

La ventilación es un proceso cíclico, que tiene lugar en 2 fases: inspiración y espiración, es decir inhalación y exhalación del aire. Mecánicamente, el proceso funciona como el uso de una jeringa: tirando del émbolo se llena de aire y empujándolo se vacía el aire del interior.

El movimiento de los pulmones

Los pulmones son órganos elásticos, que no tienen músculos. La inspiración se consigue por la contracción de los músculos respiratorios, mientras que para espirar basta con relajar los músculos: la elasticidad pulmonar devolverá los órganos a su volumen normal, vaciando el aire. Por eso la inspiración es un proceso activo y la espiración, pasivo. En realidad, la frase anterior sólo es cierta para la respiración tranquila, mientras que la respiración forzada es activa en sus 2 fases.

Durante la primera fase de la respiración tranquila (la inspiración), el único músculo respiratorio que se contrae es el diafragma (recuerda que es como una sombrilla que se aplana al contraerse). Ese aplanamiento aumenta el volumen de la caja torácica, lo que reduce la presión en el interior de ésta y eso obliga al aire ambiental a entrar en las vías respiratorias. Al mismo tiempo, la contracción del diafragma empuja hacia abajo las vísceras abdominales, hinchando el abdomen. Por eso se la llama respiración abdominal.

Como hemos explicado, la espiración tranquila es pasiva: el diafragma se relaja, las vísceras abdominales vuelven a su lugar y los pulmones se vacían.

Las cosas cambian para la respiración forzada, como ocurre al hacer un ejercicio intenso. Se necesita que el aire circule más deprisa y que entren y salgan mayores cantidades de éste. Por eso durante la inspiración se contraen los músculos intercostales externos y, si es necesario, también los esternocleidomastoideos, los escalenos, los serratos anteriores y los pectorales menores. La acción de todas horizontaliza las costillas, lo que aumenta la longitud y la anchura de la caja.

Después, en la espiración forzada, se contraen los músculos abdominales y también los intercostales internos. Los primeros comprimen las vísceras del abdomen y fuerzan a ascender el diafragma y los segundos verticalizan las costillas. El resultado es la compresión pulmonar y su vaciado. Como en este tipo de respiración cambia mucho el aspecto del tórax, se la llama respiración torácica.


Los volúmenes respiratorios

Son las cantidades de aire que entran y salen de los pulmones con cada movimiento.

Los distintos volúmenes posibles son éstos:

  • En la ventilación tranquila entran y salen unos 500ml de aire con cada ciclo respiratorio. Esta cantidad se llama volumen corriente.
  • Si nos esforzamos voluntariamente en hacer ventilaciones profundas, después de acabar la inspiración tranquila aún conseguiremos inspirar más aire. A esta capacidad, de unos 3000ml, la llamamos volumen inspiratorio de reserva.
  • De manera similar, si al terminar una espiración tranquila nos esforzamos en vaciar los pulmones, aún conseguiremos espirar más aire; es el volumen espiratorio de reserva, unos 1100ml. Pero ni con la espiración más forzada podremos expulsar todo el aire de los pulmones; siempre queda un volumen residual, de aproximadamente 1200ml.

Las capacidades de reserva citadas, las utilizamos en casos de necesidad, es decir, cuando nos sea necesario hacer un esfuerzo físico y necesitemos más oxígeno.

La suma de los volúmenes corriente, inspiratorio de reserva y espiratorio de reserva constituye la capacidad vital, es decir, todo el volumen de aire que puede mover el aparato respiratorio de una persona.

Aplicándolo a un ejemplo cotidiano, utilizamos la capacidad vital cuando queremos hinchar un globo o apagar todas las velas de un pastel de cumpleaños. Si a la capacidad vital le sumamos el volumen residual obtendremos la capacidad pulmonar total.

La trasferencia de gases

La transferencia de gases es el proceso por el que el oxígeno pasa de los alvéolos a la sangre y el dióxido de carbono de ésta a los alvéolos.

Es un proceso muy rápido porque la barrera alveolo-capilar es muy delgada (tiene apenas una milésima de milímetro) y muy amplia, con una superficie total de unos 70 m2, sumando la de todos los alvéolos.

El mecanismo de la transferencia de estos gases es la difusión. Éste es un proceso pasivo, que consiste simplemente en que un gas se disemina hacia los lugares del espacio en que se encuentre a una concentración más baja. Así se difunden o esparcen el olor de un perfume en el aire o una mancha de café en un tejido. De manera que el oxígeno difunde desde el aire alveolar hasta la sangre, y el dióxido de carbono desde la sangre al aire alveolar.



En esta figura el extremo izquierdo representa la sangre venosa, que contiene gran cantidad de dióxido de carbono y poco oxígeno. En la parte central se van transfiriendo gases en ambos sentidos y en el extremo derecho sale la sangre arterial cargada de oxígeno y con poco dióxido de carbono. y, estudiando el proceso desde el otro lado, al inicio el aire alveolar tenía bastante oxígeno y poco dióxido de carbono, pero al final habrá bastante menos del primero y bastante más del segundo. Como la sangre circula continua y rápidamente, la transferencia debe realizarse muy deprisa, en uno o dos segundos. El plazo será mucho menor cuando se esté haciendo ejercicio físico.

La respiración celular

Cuando el oxígeno entra en la sangre se une enseguida a la hemoglobina, una molécula de estructura compleja que contiene hierro y que es la encargada de transportar el gas. La característica clave de la hemoglobina es que tiene cierta afinidad por el oxígeno, de manera que si éste abunda en el ambiente, la hemoglobina lo capta, pero si es escaso, lo libera. Esta cualidad la hace capaz de captar el oxígeno en los alvéolos y de liberarlo en los tejidos.

En los tejidos, el oxígeno se utiliza en la respiración celular, el conjunto de reacciones del oxígeno con moléculas orgánicas para obtener energía, generando dióxido de carbono y agua como residuos.

Se expresa en esta Ecuación.

MOLÉCULA ORGÁNICA + O2 = ENERGIA + Co2 + H2O

Como las células en su actividad metabólica consumen oxígeno, éste siempre se encuentra en ellas en poca cantidad, por lo que la hemoglobina que llega a los capilares celulares liberan allí su oxígeno. El oxígeno difundirá hasta las células, donde será utilizado. La sangre que contiene hemoglobina desoxigenada se llama sangre venosa; circulará hasta los pulmones, donde se oxigenará de nuevo y a partir ese momento volverá, a ser sangre arterial.

Con el CO2 pasa lo mismo, pero a la inversa: la reacción celular produce CO2 y éste se va difundiendo hacia los capilares y se disuelve en la sangre. Ésta lo arrastra con ella hasta los alvéolos, donde volverá a difundir hacia el aire alveolar, que tiene menos CO2 que la sangre venosa. El último paso del proceso consiste en la eliminación del CO2 al ambiente en la espiración.

La regulación del ritmo respiratorio

Como tantas otras funciones viscerales, nuestro sistema nervioso se encarga de que respiremos con la frecuencia y la profundidad necesarias para responder a las necesidades del organismo en cada momento, y lo hace sin necesitar la intervención de la conciencia. Como sabéis, los centros nerviosos encargados de regular el ritmo y la profundidad respiratorios se encuentran en el tronco del encéfalo. Por otro lado, podemos modificar el ritmo respiratorio voluntariamente con facilidad; esta es una regulación voluntaria de la respiración que nos sirve, por ejemplo, para poder hablar o cantar.


PATOLOGIA DEL APARATO RESPIRATORIO

Enfermedades de las vías superiores

La rinitis aguda

La rinitis aguda es una inflamación de corta duración de la mucosa nasal. Suele cursar con una hipersecreción de moco, que dificulta la respiración (disnea), reduce la capacidad para apreciar los olores y provoca estornudos frecuentes. Tiene causas diversas: infecciones, irritación química, alergia...

La sinusitis

La sinusitis consiste en la inflamación de la mucosa de los senos paranasales. Puede ser aguda o crónica. Su causa más común es la obstrucción de los conductos de ventilación y drenaje de los senos, lo que hace que se acumule el moco en su interior y que allí puedan desarrollarse las bacterias o los virus que causan enfermedades.

La sinusitis puede provocar dolor continuo e intenso en la zona cercana al seno, congestión, secreción nasal y fiebre. El tratamiento intenta eliminar la infección y facilitar el drenaje de los senos. Se usan fármacos que reduzcan la congestión y la inflamación, e incluso antibióticos si el facultativo considera que la infección es bacteriana. En algunos casos puede ser conveniente la intervención quirúrgica.

El resfriado

El resfriado es una inflamación aguda de la mucosa de las vías aéreas superiores causada por la acción de alguno de los diferentes virus del resfriado. Cursa con rinitis y faringitis, y a veces laringitis. Provoca la combinación de hipersecreción de moco con disnea, dolor de garganta al comer o incluso al tragar la saliva y también fiebre leve, por debajo de 38ºC.

Para curar el resfriado hay que beber muchos líquidos, descansar un poco y tomar tratamiento sintomático a base de antitérmicos, analgésicos y antihistamínicos . Si no se complica, se cura en 5 o 7 días. Aunque como apunta el dicho popular, con tratamiento curas en 7 días y sin tratamiento en una semana.

La gripe

Es una infección causada por alguno de los virus de la gripe.
Cursa con una rinofaringitis más leve que la del resfriado, mientras que su afectación general es más notable que la de éste, con fiebre más alta y dolores musculares y articulares generalizados.

El tratamiento contra la gripe es el mismo que el del resfriado, pero tarda una semana o más en curar y además puede complicarse, especialmente en personas ancianas o en aquellas que sufren enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas.

Preparar la vacuna contra un virus de la gripe es fácil, pero los diversos virus de la gripe tienen una gran capacidad para mutar, es decir cambiar su envoltura de tal modo que el sistema inmunitario no los reconozca y las vacunas contra ellos sean ineficaces, eso es una ventaja para los virus, porque así tienen mayor facilidad para infectar. Y mutan no sólo de un año para otro, sino que incluso dentro del mismo año pueden aparecer subtipos de virus que hacen ineficaces las vacunas, previstas con periodicidad anual.

Dadas la facilidad con la que se contagia y su gravedad en ciertos grupos de población, la gripe es hoy una enfermedad especialmente vigilada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por las autoridades sanitarias de muchos países. Con los datos mundiales de dispersión de virus, se eligen las cepas víricas a partir de las cuales se elaborarán las vacunas para ese año, con la esperanza de que esas sean las predominantes ese invierno y se pueda evitar una epidemia grave.

Ha sido clave la difusión de normas básicas de higiene incluso entre el personal sanitario para evitar la difusión de todo tipo de virus y bacterias. Un simple lavado de manos es fundamental.

Enfermedades de las vías inferiores

La bronquitis aguda

Consiste en una inflamación aguda del árbol bronquial, que estrecha el calibre de los bronquios y dificulta la respiración. Lo más común es que sea de origen infeccioso, pero la exposición al humo del tabaco, a otros irritantes laborales o a contaminantes del aire son factores que predisponen o contribuyen a la bronquitis aguda. Y también lo son el frío, el cansancio y la malnutrición.
Se manifiesta con tos, fiebre, disnea, dolor torácico al respirar y dolor muscular por el esfuerzo de toser. La tos es primero seca y después productiva, es decir con eliminación de moco.

Generalmente se cura en menos de dos semanas, pero es más peligrosa en aquellas personas enfermas que están muy débiles o en las que sufren cardiopatías o neumopatías crónicas. A éstas les puede causar una insuficiencia respiratoria aguda.

La inhalación de vapores o los humidificadores ambientales también facilitan la eliminación del moco bronquial. El tratamiento dependerá en cada caso de la etiología y la clínica del paciente.

El asma bronquial

El asma bronquial es una obstrucción generalizada de las vías aéreas bajas. El edema y la hipersecreción de moco reducen el calibre de los bronquios y cuesta respirar.

La causa del asma es una reactividad exagerada de los bronquios a sustancias que a otras personas las afectan muy poco o nada. La obstrucción ocurre en crisis, de duración más o menos larga. Durante la crisis se sufre disnea, taquipnea y tos con esputos, además es muy típico que se le escuchen al paciente silbidos durante la espiración. Cuando la crisis termina, las vías respiratorias vuelven a su calibre normal y desaparecen los síntomas.


Enfermedades de los pulmones

La neumonía

Es una inflamación del tejido pulmonar, especialmente de los alvéolos. Estos sacos se llenan de líquido, lo que dificulta mucho la transferencia de gases.

La causa más frecuente de neumonía es una infección bacteriana o vírica, pero una irritación química tiene efectos similares. La inmovilidad de las personas ancianas facilita la infección porque el moco se acumula y los gérmenes lo contaminan e infectan a partir de allí.

El paciente puede sufrir fiebre, escalofríos, tos dolorosa y con esputos, dolor al respirar y pulso rápido. El esputo puede ser claro, verde, amarillento u oxidado, según la causa de la neumonía. En ocasiones el tratamiento necesita el ingreso hospitalario.

La tuberculosis

La tuberculosis es la segunda causa mundial de mortalidad, después del sida, causada por un agente infeccioso.

Es una infección que afecta a los pulmones y a menudo a otros órganos. La produce la bacteria Micobacteryum tuberculosis. Se contagia por vía aérea, al inhalar las gotitas de saliva que flotan en el aire, provenientes de la tos o del estornudo de una persona infectada. Pero es una enfermedad poco contagiosa, de modo que se necesita una proximidad frecuente y continuada a la persona enferma.

Las personas más sensibles a la infección son aquellas con sistemas inmunitarios más débiles: lactantes, personas ancianas, personas que viven en condiciones insalubres o sufren malnutrición, sida o cánceres, y quienes han recibido un tratamiento inmunosupresor.

La primera infección suele ser asintomática. Puede curar por completo o quedar latente durante semanas o incluso años antes de dar clínica. Se calcula que una tercera parte de la población mundial tiene tuberculosis latente. Las manifestaciones más frecuentes son leves, lo que dificulta su diagnóstico: tos, febrícula, fatiga, pérdida de peso, acaso sudoración nocturna... Pero con el tiempo lesiona de modo irreversible el tejido pulmonar. Además, en casi la mitad de los casos afecta a otros órganos, como los riñones, el hígado, las meninges, etc.

El enfisema pulmonar

Es una enfermedad en la que se destruyen de forma irreversible las paredes alveolares.

La disminución de superficie de contacto perjudica al intercambio de gases. Además se reduce la elasticidad pulmonar, empeorando la función del órgano.

La causa más frecuente de enfisema es el consumo de tabaco, pero también pueden causarla los irritantes químicos, por ejemplo los del puesto de trabajo, o algunos trastornos genéticos. Las manifestaciones son disnea y tos, con silbidos respiratorios y reducción de la capacidad para hacer ejercicio. La enfermedad empeora con los años, hasta llegar a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica. EPOC

Hemos definido a conciencia el enfisema, sabiendo que para la OMS este término y el de Bronquitis crónica están obsoletos, quedando incluidos en el concepto EPOC.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) consiste en una obstrucción generalizada y progresiva de las vías aéreas, en particular de las pequeñas, además de la destrucción de muchas paredes alveolares. Esto lleva a un bloqueo persistente al flujo de aire. A las personas que la sufren les cuesta respirar, en especial durante la espiración; el flujo de aire espiratorio se reduce tanto que en la EPOC avanzada estas personas son incapaces de apagar una vela soplando.

Más que una enfermedad en sí, la EPOC es el estado final común de varias enfermedades respiratorias: la bronquitis crónica, las bronquiectasias, el asma o el antiguo enfisema.

La EPOC afecta al 20 % de las personas mayores de 65 años y es la tercera causa más común de muerte y la segunda de incapacidad.

El diagnóstico definitivo de EPOC se realiza mediante una prueba muy simple: La espirometría que mide la cantidad y velocidad de aire inspirado y espirado.

Sus agentes causales más comunes son los irritantes bronquiales:

  • El humo del tabaco, que es el responsable del 80 al 90 % de los casos. El tabaco es el único producto legal que mata a la mitad de sus usuarios.
  • Muchos tóxicos laborales. Los más claros son el polvo de las minas, el polvo de los granos de cereales y los disolventes.
  • La contaminación atmosférica, en particular el óxido de azufre.

Las manifestaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica son progresivas:

  • Empieza con una tos seca, que un tiempo después se acompaña de algunos esputos. Con los años los esputos van siendo más frecuentes.
  • A menudo, los afectados padecen bronquitis infecciosas, porque el acúmulo de moco las facilita: primero, una o dos cada invierno y con los años, más a menudo y cada una de duración más larga.
  • Disnea, que al principio se da sólo con los esfuerzos físicos mayores: al correr o al subir rápido las escaleras, pero que con el tiempo se va haciendo más intensa y va apareciendo con esfuerzos progresivamente menores. La disnea de esfuerzo y la incapacidad física empeoran en pocos años, llevando a la persona afectada hacia la insuficiencia respiratoria crónica.

El cuadro de tos, esputos y ahogo se agrava cuando sufre cualquier enfermedad que dificulte la respiración, desde un resfriado hasta una bronquitis aguda. En estos casos hay que vigilar que la persona enferma no llegue a la insuficiencia respiratoria aguda y que no se le descompensen otras enfermedades, como una insuficiencia cardíaca. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica no puede curarse, de manera que su tratamiento tiene como objetivo aliviar las manifestaciones y evitar las enfermedades concurrentes que, a veces, pueden ser mortales.

Los cánceres broncopulmonares

El término se utiliza en plural porque hay 4 tipos anatomopatológicos de cánceres que afectan a los bronquios y a los pulmones:

  • Adenocarcinoma: Es el único que no guarda relación con el tabaco.
  • Carcinoma de células escamosas, también llamado carcinoma epidermoide. Gran asociación con el tabaco.
  • Carcinoma de células gigantes. De crecimiento rápido y se presenta en cualquier parte del pulmón.
  • Cáncer de pulmón de células pequeñas. Crecen más rápidos y dan síntomas antes.

Los tres primeros se llaman también cánceres de pulmón de células no pequeñas.
Dependiendo del tipo concreto que padezca dependerán sus manifestaciones, sus posibilidades de tratamiento y su pronóstico.

Los cánceres broncopulmonares son los que más muertes causan en las sociedades occidentales: en España matan a 1 de cada 12 hombres y a 1 de cada 100 mujeres. Entre otros motivos, porque tienen un pronóstico muy malo, ya que menos del 10 % de las personas que los sufren sobreviven más de 5 años desde el diagnóstico. Aunque desde 1995 la mortalidad por cánceres de pulmón en España se ha ido reduciendo, la mortalidad en las mujeres aumenta un 2,5 % cada año.

El cáncer de pulmón puede permanecer asintomático durante años, de manera que cuando se diagnostica ya está muy extendido.

Sus manifestaciones dependen de dónde esté localizado: si está dentro del bronquio provocará tos, o el agravamiento de ésta en una persona que ya la sufría. Los esputos que evacue a menudo serán hemoptoicos (manchados con sangre), pero es rara una hemorragia bronquial más intensa. La persona puede sufrir infecciones respiratorias más frecuentes o un dolor torácico localizado y persistente. La pérdida de peso y la debilidad muscular son manifestaciones más tardías.

Siempre son necesarias exploraciones complementarias para confirmar que se trata de un cáncer, para concretar qué tipo anatomopatológico es y también para conocer qué extensión tiene, tanto dentro del pulmón como en otros órganos, incluso si se trata del tumor primario o si es metástasis de otro (secundario). En cuanto al tratamiento, el preferible es la resección quirúrgica del tumor o incluso de una porción de pulmón, si no hay signos de diseminación amplia y no está muy próximo a la tráquea.